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Música popular colombiana: de la carrilera al despecho

Música popular colombiana: cómo nació la guasca en Antioquia, por qué le dicen de carrilera y quiénes la llevaron de las fondas a los grandes escenarios.

· 8 min de lectura · LO NUESTRO

Tiple y guitarra apoyados en una mesa de madera de una fonda campesina, con una botella y copas, luz cálida de tarde y montañas verdes al fondo

La música popular colombiana es la heredera directa de la música guasca o de carrilera: un género que nació entre campesinos de Antioquia, que tomó rancheras y corridos mexicanos, pasillos ecuatorianos y tangos argentinos, y los volvió canciones propias sobre el desamor. Hoy la llamamos “música popular” o “de despecho”, y sigue sonando en cantinas, fondas y fiestas de pueblo porque cuenta, sin rodeos, lo que mucha gente vive.

Si alguna vez escuchaste a alguien cantar “Nadie es eterno” con los ojos aguados, ya sabes de qué hablamos.

Según un artículo de Señal Colombia publicado por Radio Nacional, basado en el libro Música del pueblo de Alberto Burgos Herrera, el género surgió en el campo, sobre todo en Antioquia. Su base fueron formas musicales sencillas —vals, corrido, canción, bolero— que las clases campesinas y populares de Latinoamérica asimilaban sin dificultad.

En las décadas de 1930 y 1940, la música mexicana se escuchaba muchísimo en Antioquia, en especial entre la población campesina. A esa música se le decía “campirana”, y se asociaba a intérpretes como Ray y Lupita, Lydia Mendoza y Las Hermanas Padilla. Desde los años cuarenta, los campesinos antioqueños empezaron a componer sus propios corridos, rancheras y huapangos, y a mezclarlos con pasillos y valses ecuatorianos, y con zambas y tangos argentinos.

El resultado no fue una copia. Fue una manera antioqueña de cantar el dolor: con guitarra, tiple y una letra que va al grano.

El despecho como columna vertebral

Lo que define a este género no es un ritmo único, sino la letra. Radio Nacional lo explica así: el eje es el “despecho”, esa mezcla de angustia y desesperación que deja un amor perdido. Por eso dentro de la misma tanda pueden sonar un vals, una ranchera y un corrido, y todos se sienten parte de la misma familia.

El género ha tenido varios nombres a lo largo de casi un siglo, y cada uno cuenta un pedazo de su historia:

  • Música guasca: a los campesinos se les decía “guascas”, y el nombre pasó a su música. Se quedó para las versiones antioqueñas de esos ritmos.
  • Música de carrilera: estos discos se vendían y se escuchaban a lo largo de las carrileras del tren, por el Ferrocarril de Antioquia. Radio Nacional fecha la inauguración del ferrocarril en 1929.
  • Música popular: el nombre que se impuso desde finales del siglo XX, cuando el género cambió su estructura musical.
  • Música de despecho: de acuerdo con Radio Nacional, fue gracias al aporte de Darío Gómez que el género empezó a conocerse así.

Un género que incomodaba a la élite

Que hoy se cante en estadios no significa que siempre fue bien recibido. Los investigadores Lucas Mateo Guingue-Valencia y Daniel Grisales Betancur revisaron la prensa colombiana de los años cincuenta en un artículo publicado en 2022 en la revista Contrapulso. Encontraron dos preocupaciones repetidas en los periódicos: el miedo a que desapareciera la música folclórica asociada al bambuco, y una marcada preocupación por combatir el “ruido”.

En ese debate, la música de carrilera aparecía como un gran éxito comercial al que se le negaba cualquier valor artístico. Sus discos sonaban en los traganíqueles de cantinas y cafés, tanto en ciudades como en pueblos, y su público era gente de origen rural que vivía en la periferia urbana. El título del artículo lo dice todo: “Discos que asustan a la elite letrada”.

Radio Nacional menciona a Darío Gómez, Luis Alberto Posada y El Charrito Negro como artistas que empezaron en la música guasca y terminaron en la música popular. También recuerda que el género no fue solo antioqueño: Rómulo Caicedo (Cundinamarca), Óscar Agudelo (Tolima) y Luis Ángel Ramírez Saldarriaga, “El Caballero Gaucho” (Pereira), también hicieron historia en la guasca.

Darío Gómez, el Rey del despecho

Darío de Jesús Gómez Zapata nació el 6 de febrero de 1951 en Los Cedros, una vereda de San Jerónimo, Antioquia. Según Radio Nacional, su abuelo materno le regaló un tiple y él compuso su primera canción a los 16 años, mientras trabajaba en el campo y en mecánica.

Vivió en Medellín, Armenia, la serranía del Perijá y Venezuela, y tocó muchas puertas de disqueras sin suerte. A finales de los setenta llegó a Codiscos, y entre 1977 y 1982 grabó a dúo con su hermano Heriberto como Los Legendarios. Con ellos escribió “Ángel perdido”, dedicada a su hermana Rosángela, que vendió más de medio millón de copias.

A comienzos de los ochenta dejó Codiscos y fundó su propio sello, Discos Dago. El salto definitivo llegó con el álbum Nuestro ídolo (1989), de donde salió “Nadie es eterno”. La canción, cuenta Radio Nacional, nació de una conversación con su cuñado en San Jerónimo sobre un antiguo cementerio que quedaba debajo de una cantina. Pocas historias resumen mejor el género: la muerte, el trago y la vida de pueblo en una misma frase.

Otras canciones suyas que siguen sonando son “Así se le canta al despecho”, “Nueve años de soledad”, “Esta navidad no es mía” y “El rey del despecho”. Darío Gómez murió el 26 de julio de 2022, a los 71 años. Radio Nacional lo considera el referente principal en la evolución de la música cantinera y de carrilera.

Luis Alberto Posada

Luis Alberto Posada Hernández nació el 5 de octubre de 1962 en Cartago, Valle del Cauca, una ciudad muy ligada al Eje Cafetero. En 1976 se fue a Medellín buscando trabajo, pasó por varios oficios y en los años ochenta arrancó su carrera como cantante. Entre sus canciones más conocidas están “Me tomas y me dejas”, “El regreso del alambrado”, “Basta con licor” y “El precio de tu error”. Es uno de los puentes más claros entre la guasca de antes y la música popular de hoy.

Jhonny Rivera y la generación del Eje Cafetero

Jhon Jairo Rivera Valencia, Jhonny Rivera, nació el 23 de febrero de 1974 en Pereira, Risaralda. Tras una desilusión amorosa compuso “El dolor de una partida”, que empezó a sonar en su ciudad. Su primer álbum, Ya no dudes de mí, salió en 2004, y en 2006 dio el salto nacional e internacional con “Empecemos de cero”, grabada junto a Lady Yuliana.

Después vinieron “Soy soltero”, “Por una cerveza” y colaboraciones con artistas urbanos como J Balvin en “Mi único tesoro”. Radio Nacional lo cita, junto a Giovanny Ayala (Villavicencio) y Pipe Bueno (Cali), como ejemplo de los artistas de música popular de hoy que vienen de distintas partes de Colombia.

De la guitarra a las trompetas

En la década de 1990, según Radio Nacional, el género incorporó instrumentos como las trompetas y la guitarra perdió protagonismo. Esa evolución dio lugar a lo que hoy se conoce como “música popular”, y ya hay intérpretes del género de Pereira, Villavicencio, Cali y otras partes del país.

La relación entre este género y la cantina no es un cliché: está documentada desde hace más de setenta años. El estudio de Contrapulso muestra que en los años cincuenta los discos de carrilera ya llenaban los traganíqueles de cantinas y cafés. Eran el sonido de la gente que había llegado del campo y buscaba en la música algo que le recordara de dónde venía.

Hay varias razones que explican por qué sigue siendo así:

  1. Habla de lo que pasa en la mesa. Desamor, traición, nostalgia, la mamá, la tierra que se dejó. Son temas que salen solos después de unos tragos y una conversación larga.
  2. Se canta en grupo. Las melodías son sencillas y las letras se aprenden rápido. En una fonda, el coro lo pone todo el mundo.
  3. Nació del campo. Las fondas y cantinas de pueblo son, muchas veces, el punto de encuentro de la gente de las veredas. Es la misma gente que le dio origen al género.
  4. Tiene memoria. Una canción de Darío Gómez de 1989 se pone al lado de una de Jhonny Rivera y nadie siente que cambió de emisora. Hay una línea continua que une a varias generaciones.

En los municipios antioqueños, donde la vida de montaña y parque principal sigue marcando el ritmo de los días, esa conexión se siente de cerca. Si quieres conocer de dónde sale nuestra señal, aquí tienes nuestra guía de Sabaneta, Antioquia.

Preguntas frecuentes

Son nombres de un mismo género en distintas épocas. “Guasca” viene de cómo se les decía a los campesinos; “carrilera”, de que los discos se vendían a lo largo del Ferrocarril de Antioquia; y “música popular” es el nombre que se impuso desde finales del siglo XX, cuando el sonido cambió e incorporó trompetas.

En el campo colombiano, sobre todo en Antioquia. Los campesinos antioqueños empezaron desde los años cuarenta a componer corridos, rancheras y huapangos propios, inspirados en la música mexicana que se escuchaba mucho en la región en los años treinta y cuarenta.

¿Por qué a Darío Gómez le dicen el Rey del despecho?

Porque su obra marcó la evolución de la música de carrilera y cantinera. Según Radio Nacional, gracias a su aporte el género empezó a conocerse como “música de despecho”. “Nadie es eterno”, del álbum Nuestro ídolo (1989), es su canción más recordada.

¿Quiénes son los artistas más representativos del género?

Entre los pioneros y figuras de transición están Darío Gómez, Luis Alberto Posada y El Charrito Negro. En la generación más reciente se destacan Jhonny Rivera, Giovanny Ayala y Pipe Bueno.

Escúchala donde estés

La música popular colombiana nació en las veredas, se vendió en las carrileras, sonó en los traganíqueles y hoy viaja por internet. En LO NUESTRO TU EMISORA DIGITAL, desde Sabaneta, Antioquia, celebramos esa historia con una señal que suena las 24 horas, para quien lleva la música en la sangre y para quien la está descubriendo. Sube el volumen y escucha la emisora en vivo: el despecho se pasa mejor acompañado.

Fuentes

  1. Música popular, un género que nació en el campo (Radio Nacional de Colombia)
  2. Murió Darío Gómez: historia y trayectoria del Rey del despecho (Radio Nacional de Colombia)
  3. Discos que asustan a la elite letrada: música de carrilera y modernización campesina en Colombia a mediados del siglo XX (Contrapulso, 2022)
  4. Jhonny Rivera (Wikipedia)
  5. Luis Alberto Posada (Wikipedia)
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